lunes, 21 de enero de 2013

Expectativa razonable de intimidad aplicada a mutantes

Siempre he tenido claro que nuestra sociedad no está legalmente preparada para mutantes, zombis, vampiros o criaturas de ninguna clase. Es un asunto que me quita el sueño porque, si en algún momento se desatara una tormenta rara que me dotara de poderes especiales como a los de Misfits no quiero que esas capacidades pudieran causarme indefensión jurídica de algún tipo.
Por ejemplo, estaba leyendo ahora mismo acerca de la doctrina del Tribunal Constitucional sobre la expectativa razonable de intimidad. Es una Sentencia del Tribunal Constitucional en la que pondera el conflicto entre la libertad de información y el derecho fundamental a la intimidad y a la propia imagen de la persona a la que se graba.
Resumiendo mucho, a partir de unas imágenes captadas, con cámara oculta, por una productora de televisión para investigar y tratar el tema de falsos profesionales que actúan en el mundo de la salud, se filmó a una persona, en su propia consulta, captando su imagen y su voz mientras atendía a la periodista gancho, que hacía de paciente, por parte de la productora. La persona filmada entendió que se vulneraba su derecho a la intimidad y a la propia imagen y comenzó su pelea en los tribunales. Finalmente el Tribunal Constitucional le da la razón y viene a formular la doctrina sobre la expectativa razonable de intimidad. En esencia, en un caso así, en su propia consulta privada, una persona debe esperar una expectativa razonable de no ser escuchado y observado por terceras personas y, por tanto, existe una vulneración tanto de su derecho a la intimidad, como de su derecho a la propia imagen por el hecho de grabar y difundir su imagen y su voz en un programa de televisión. Me parece un argumento razonable aunque me caigan mal los magufos y pseudocientíficos, es razonable que deba existir un equilibrio entre la libertad de información y el derecho fundamental a la intimidad. Si se trataba de demostrar su falta de competencia profesional, pueden existir otros modos.
En cualquier caso, no es es el motivo de mi reflexión. A mí lo que me ha dejado preocupada, a partir de la lectura de la Sentencia, es cómo encajaría el profesor Xavier o la propia Jean Grey con la doctrina sobre la expectativa razonable de intimidad porque son telépatas y leen mentes. Y acabo de leer en la wikipedia que Xavier puede leer mentes en un radio de 400 kilómetros. ¿Cómo le podríamos exigir una expectativa razonable de la intimidad a un lector de mentes? ¿Como Magneto?
- Charles deja de leerme la mente.
- No lo he hecho.

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